La importancia de la validación de mercado

La validación de mercado es uno de los ejercicios menos socorridos pero cuando los emprendedores entienden su naturaleza, no se explican por qué no lo hicieron antes.

Partamos de la siguiente premisa:

El negocio subsistirá en la medida en la que exista gente que nos quiera dar su dinero a cambio de nuestro producto y/o servicio

El ejercicio consiste básicamente en entrevistar a un número determinado de personas que estén dentro del universo de prospectos de nuestro servicio o producto. Ojo, dije de nuestro producto o servicio, no de nuestro negocio. De hecho, la validación de mercado nos va a arrojar información muy valiosa sobre nuestro modelo operativo y quizá de negocio pero está centrado en las características de nuestro producto.

No existe, NO existe información más valiosa que la que te puede dar la persona que está dispuesta a darte su dinero a cambio de tu producto o servicio.

Se trata de conocer de ese prospecto los siguientes datos:

  • 1. ¿Me daría su dinero a cambio de mi producto o servicio?
  • 2. ¿Cuánto pagaría por el producto o servicio?
  • 3. ¿Qué es lo que más le gusta de producto o servicio?
  • 4. ¿Qué es lo que le gusta menos o disgusta más (se dan casos) del producto o servicio?
  • 5. ¿Qué dolor o necesidad satisface el producto o servicio?
  • Estas preguntas son las básicas pero ello no evita que haya preguntas adicionales como: ¿qué tan frecuente lo compraría? O ¿cuál sería la mejor forma de pago? ¿Dónde lo compraría, en una tienda, en internet?

    La clave de este ejercicio es hacerlo en una edad muy temprana de la idea que tengamos. Es importante hacerlo lo más sencillo posible y no olvidarnos de que el objetivo es conseguir esa información de las personas a las que en teoría le venderíamos nuestro producto o servicio.

    Si nosotros entrevistamos de 3 a 5 personas probables consumidores de nuestro producto o servicio, tendremos suficiente información que nos dará orientación sobre definiciones básicas del negocio como por ejemplo saber si hay disposición a comprar mi producto o saber qué cosas debo mejorar o qué características debo resaltar o saber cuál es la razón por la que me lo comprarían.

    Insisto, cuando te pones en los zapatos del prospecto, las cosas fluyen más fácilmente y la validación de mercado es una de las formas más sencillas de tomar su lugar.

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